martes, 2 de agosto de 2022 0 comentarios

 

"Amazing grace": La leyenda

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El "Greyhound en apuros"

No era mi intención escribir nada sobre el tema que me ocupa, pero como tengo unos amigos, con un culturón que para mí quisiera, y como soy muy discreto nos voy a decir que me refiero a Perela y Rostroazul, al hablar de la frase “amazing graze” y apuntar la historia de un marinero y una tempestad, me provocaron la curiosidad y por eso voy a relataros lo que conozco sobre el tema.

Amazing Grace” (conocido en algunas regiones hispanohablantes como «Sublime gracia»), es un himno cristiano escrito por el clérigo y poeta inglés John Newton (1725-1807), y publicado en 1779. La composición, una de las canciones más conocidas en los países de habla inglesa, nos transmite el mensaje cristiano de que el perdón y la redención es posible a pesar de los pecados cometidos por el ser humano, y de que el alma puede salvarse de la desesperación mediante la “Gracia de Dios”.

Newton escribió la letra a partir de su experiencia personal, y, aquí aparece la leyenda.


John Newton, en los últimos días de su vida.

Nació John Newton en 1725 en Wapping, un distrito londinense cerca del Támesis. Su padre era un comerciante naval que había sido educado como católico pero mostraba simpatía por el pensamiento protestante, mientras que su madre era una devota cristiana independiente, no afiliada a la Iglesia anglicana. Desde el nacimiento de Newton su madre quiso que fuera clérigo, pero murió de tuberculosis cuando el niño tenía seis años

Newton fue educado el resto de su infancia por una madrastra distante, sin ninguna convicción religiosa mientras su padre estaba en el mar, por lo que a lo largo de su juventud vivió varias experiencias y giros inesperados, muchos de ellos provocados por su recalcitrante insubordinación, hasta ser llevado a un internado, donde fue maltratado.

 

Con once años se unió a su padre en un barco como grumete, pero su incipiente carrera naval estaría marcada desde el comienzo

 

El negrero John Newton

por su testaruda desobediencia, por lo que se vio, forzado por su padre, a incorporarse a la Royal Navy, de la que se escapó en tres ocasiones, hasta finalmente desertar definitivamente para verse con Mary Polly Catlett, una a miga de la que se había enamorado perdidamente.

Humillado como desertor, pero con ganas de hacer dinero, John decidió entonces unirse a una tripulación de trata de personas y se convirtió así en traficante de esclavos, destacándose como un maltratador salvaje y despiadado. Durante esos largos viajes en barco, y ya a bordo del “Greyhound”, Newton ganó notoriedad por ser el hombre más blasfemo de la tripulación, y en un ambiente naval en el que los marineros usaban frecuentes juramentos, Newton fue castigado en muchas ocasiones, no sólo por usar las peores palabras que había escuchado nunca el capitán, sino por crear neologismos que excedían su ya de por sí soez vocabulario.

Newton se burlaba abierta y frecuentemente de la autoridad creando poemas obscenos y canciones sobre el capitán que se hicieron muy populares entre la tripulación. Sus frecuentes conatos de rebelión le llevaron a ser castigado a la inanición hasta casi morir, y a ser encarcelado y encadenado en la sentina, como los esclavos que transportaban

Contaba con 23 años, en marzo de 1748, y mientras el “Greyhound”, un barco negrero abarrotado de esclavos estaba en ruta por el el Atlántico Norte, una violenta y poderosa tormenta, de esas que caracterizan a tan salvaje Océano, azotó al barco provocando que un marinero, situado en un lugar donde justo antes había estado Newton, cayese por la borda y fuese engullido por la Mar, por lo que debido a este hecho, completamente aterrorizado, y con el miedo metido en el alma, y tras horas de extenuante trabajo de achique y creyendo que iban a volcar, Newton pidió desesperadamente al capitán que le dejase intentar algo, a lo que el oficial accedió, implorando por primera vez, cosa que no hacía en mucho tiempo, la ayuda Divina, siendo ese momento el que marcaría el comienzo de su conversión.

Según sus propias palabras, Newton afirmó: “Si esto no funciona, entonces. … ¡Que el Señor tenga piedad de nosotros!”, volviendo a la bomba a la que se ató junto a otro marinero para impedir que fuese arrastrado por el agua. Tras una hora, volvió exhausto al puente de mando, donde reflexionó sobre lo ocurrido en las once horas siguientes Dos semanas después, el maltrecho barco y su hambrienta tripulación desembarcaron en el fiordo “Swilly” o “lough Swilly” (en irlandés, Loch Súilí), que podría traducirse libremente como “Lago de Sombras” o “Lago de los Ojos”


El ‘Clotilda’, el último barco negrero que en 1860 transportaba a 110 africanos a territorio estadounidense, medio siglo después de que se prohibiese introducir a esclavos

La conversión de Newton, sin embargo, no fue inmediata si no de una forma paulatina.

Anunció su intención de casarse con Polly, cuya familia, a pesar de que conocía su mala reputación, le permitió escribirle. Volvió a alistarse en un barco esclavista de camino a África y allí siguió participando en las mismas actividades que antes, pero sin su habitual lenguaje. Su propósito de cambio personal se vio reforzado tras una grave enfermedad, pero su actitud ante la esclavitud seguía siendo la misma que la de sus contemporáneos, y continuó comerciando con esclavos en varios viajes, algunos ríos arriba en África, ahora como capitán, para vender los esclavos en los grandes puertos de América. Se casó con Polly en 1750 para evitar el pecado de amancebamiento, y participó en tres expediciones esclavistas más, pero abandonó la marina mercante con treinta años, después de serle ofrecido el puesto de capitán en un barco no relacionado con el comercio de esclavos, al parecer tras sufrir una nueva crisis de salud.

Poco a poco comenzó a profundizar en la fe, y después de siete años, dejó la trata de esclavos y encontró un trabajo que le permitió abandonar la marina


El vicariato de Olney, donde Newton escribió el himno que se convertiría en ‘Amazing Grace’.

A partir de 1756, mientras trabajaba como agente de aduanas en Liverpool, Newton empezó a aprender por su cuenta latín, griego y teología. Tanto él como Polly se vincularon con la comunidad eclesial de su parroquia, donde la pasión de Newton era tan impresionante que sus amigos le sugirieron que se preparase para el ministerio anglicano. Sin embargo, fue rechazado por el obispo de York en 1758, ostensiblemente por no tener un título universitario, pero también por su cercanía al evangelismo y su tendencia a socializar con los metodistas. Newton siguió con sus devociones y, después de ser animado por un amigo, escribió acerca de su experiencia en el comercio de esclavos y su conversión, hasta que llamó la atención de George Legge, “Tercer conde de Dartmouth”, que impresionado por su historia, patrocinó la ordenación de Newton por el obispo de Lincoln y le ofreció la parroquia de Olney (Buckinghamshire) en 1764.

«Amazing Grace» fue escrito para ilustrar el sermón del día de Año Nuevo de 1773, y no se sabe si había música para acompañar los versos, puesto que pudo ser recitado por los feligreses sin melodía.

En 1835, el compositor William Walker asoció el himno de Newton con una canción tradicional titulada «New Britain», que  de acuerdo con el autor Steve Turner, fue “un matrimonio hecho en el cielo…”.,

El himno se convirtió en un emblema de los nuevos movimientos religiosos, y con el advenimiento de la música grabada y de la radio, «Amazing Grace» se popularizó fuera de las celebraciones religiosas


William Walker el compositor que por primera vez unió los versos de John Newton a la melodía ‘New Britain’ para crear la canción que se convertiría en ‘Amazing Grace’

Fue una melodía, que interpretada en la década de 1960, a través del “Movimiento por los derechos civiles” en Estados Unidos y la oposición a la guerra de Vietnam, a la canción se la dotó de un tono altamente político.

Tras la Guerra de Vietnam, conflicto bélico librado entre 1955 y 1975 para impedir la reunificación de Vietnam bajo un gobierno comunista, los “Royal Scots Dragoon Guards, regimiento escocés del ejército Británico, grabaron una exitosa versión instrumental, en la que un gaitero solista interpretaba la canción acompañado de una banda de gaitas y tambores.


El final de la página 53 de los ‘Himnos de Olney’, donde se recoge la primera versión de lo que después sería conocido como ¡Amazing Grace’

Como dato curioso, el poema se recoge en la inmensamente influyente novela abolicionista “La cabaña del tío Tom”, publicada el 20 de marzo de 1852, de Harriet Beecher Stowe, donde los versos son cantados por Tom en su hora de más profunda crisis.

John Newton falleció el día 21 de diciembre de 1807 en Londres.

Buena Mar y hasta la vista!

Fernando Suárez Cué

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A son de Mar

 

A son de mar

El refrán es aquel dicho popular agudo y sentencioso, que suele contemplar un consejo o terminar con una moraleja.

Se dice que los refranes son sentenciosos, porque justamente afirman con contundencia alguna cuestión, y casi siempre el origen de un refrán se deberá a la experiencia de algún anciano o sabio, quien luego de toparse con un aprendizaje, la transmitió de esta manera a las generaciones posteriores, y eso es lo que saqué en limpio oyendo los refranes que se empleaban en mi familia, a los que eran muy aficionados.

He intentado recordar la mayor parte de ellos, y a los que no he llegado, pude contar con la gran ayuda de mis hermanos Ana Teresa y Carlos, y viejos y no tan viejos amigos de la Mar, que si los recordaban y… ¡Ahí están:

Barco sin cubierta, sepultura abierta

Mar clara y monte oscuro, tiempo seguro

Quien se pone a predecir, también se expone a mentir.

Barco velero, fondeado se coge.

Pescador de caña, pescador de nada, y si la caña quiebra, pescador de mierda.

Si malo es el tiempo huracanado, peor es el fuego empavesado.

Cielo de “panza de burra”, agua segura.

Aurora rubia, o viento o lluvia.

Cielo empedrado, vendaval declarado.

Viento en popa, bella mar, cerca de la costa y saber nadar.

Rubias al Naciente, lluvia al día siguiente.

A poco que el pez brinca, el viento salta.

Descenso con suavidad, trae viento y aún tempestad, mas si lentamente se eleva, el viento se lleva.

Barco a la capa, marinero a la hamaca.

Naufrago que vuelve a embarcarse, o viudos que reinciden… ¡Escarmiento piden!

Cada palo que aguante su vela.

Barco amarrado no gana fletes.

Yo piloto, Ella me guía.

Si sales a navegar, no te canses de preparar.

Pan y lastre, hasta cansarte.

Dame quilla y te daré millas.

Si un norte se te ha perdido por el sur anda escondido.

Si vas con norte a la mar, ropa de agua has de llevar.

Vale más lancha a vela, que remo de galera.

A la mujer y al viento… ¡Con mucho tiento!

Agua recoge con red, quien confía en palabras de mujer.

Piedra movediza no cría moho.

Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

El patrón a la corredera, el marinero a la vela, y la mujer a esperar en la Rivera.

Si tras la lluvia neblina, hacia buen tiempo camina.

El que tiene miedo al mar, solo ocle ha de pescar.

Si el viento del Sur es, botas de agua a los pies.

A un Norte joven y a un Sur viejo, no les fíes el pellejo.

Si te coge el agua antes que el viento, coge la vela y métela dentro.

Mar en contra la ola, marinero a la batayola.

Quien va a pescar sin mirar, la barriga no va a llenar.

Delfines que mucho salta, viento traen y calma espantan.

Cuándo la gaviota visita al labrador, malos tiempos para el pescador.

San Telmo en la arboladura, el buen tiempo poco dura.

En tierras de moros y herejes, ni vino, ni mozas, ni jueces.

Con la Virgen del Rosario, ni galerna ni corsario.

Si relampaguea y mas truena, viento habrá de donde suena.

De mozo de lancha y paje de navío, escapa pronto el hijo mío.

Marinero que se duerme, pez que se libra.

A mucho viento poca vela.

Cuando la vela azota el palo… ¡Malo!

A la vela hay que velarla, sino es mejor no largarla.

Quien no tenga nada que hacer, o arme navío o tome mujer.

Si la lluvia te coge antes que el viento, alista drizas sin perder momento; pero si el viento te coge primero, iza velas marinero.

Cuando viene la galerna, no vale ni la cuaderna

Casa sin mujer y barco sin timón, igual cosa son.

En calma de mar no creas, por sereno que lo veas.

El que ha naufragado teme al mar aún calmado.

Mejor navega el que tiene buen viento, que quien rema con mucho aliento.

Mar rizada contra ola, al contraste el viento rola.

No existe hombre de mar que no se pueda ahogar.

La mar y la mujer de lejos se han de ver. 

Ave de mar en madriguera, anuncia tempestad de esta manera.

A barco desesperado, Dios le encuentra puerto.

El que no se arriesga, no pasa la mar.

A golpe de mar, pecho sereno.

Pescador de caña, paciencia y maña.

San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.

San Telmo en cubierta brilla, cierra bien la escotilla.

Ser como el bichero que tiene dos ganchos: uno para atracar y otro para desatracar.

Si al mar van las gaviotas, marinero a las escotas.

A piloto diestro, no hay mar siniestro

Nudo hagas que deshagas.

Aunque la mar sea honda, echa la sonda.

A velas partidas, sálvenos Dios y Santa María.

Con viento de popa y poco andar, el barco se ha de atravesar.

Quien no mira derrotero, es majadero.

Si el remo rompe la pala, el patrón paga;

si rompe por el guión paga el patrón.

Socorro tardío, socorro baldío.

Tras mala navegación el puerto sabe mejor.

Quien ande por la mar, aprende a rezar.

Quien buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.

Quien contra el viento quiera mear, por fuerza se ha de mojar

Si se calma el vendaval y por el norte se rola, es probable un temporal con el agua hasta la gola.

De la carta al timón, al revés la corrección.

De navegar apercibido, nadie se ha arrepentido.

De remeros novatos, boga ranchera.

Deberás amarrar pensando que has de desamarrar.

Zuncho flojo, peor que roto.

Paralelo navegando, tierra encontrando.

Penas y olas, nunca vienen solas.

Pisada de patrón, no mancha la vela.

No está en mano de piloto que deje el viento su soplo.

No existe hombre de mar que no se pueda ahogar.

Norte claro, sur oscuro aguacero seguro.

Si el mar fuera vino, todo el mundo sería marino.

Fuego fatuo y Sur soplando, va el tiempo empeorando.

Cuando al marinero le dan de beber, o esta jodido o lo van a joder.

A golpe de mar, pecho sereno.

… y detrás de los arpones, ojos, brazos y cojones.

Buena Mar y hasta la vista

Fernando Suárez Cué

 

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California

 California


Antiguo mapa de "Old California"

Las sergas de Esplandián ("Las proezas de Esplandián") es el quinto libro de la serie española de libros de “fantasías y caballerías” iniciada allá por el pasado año de 1510, con el libro de las aventuras del gran Amadís de Gaula. Su autor fue Garci Rodríguez de Montalvo, quien también escribió el libro cuarto del Amadís.

Pues bien, entre todos los lugares fantásticos que se citan, uno de los nombres de los lugares ficticios incluidos en la obra, es el de la Isla de California, señorío de Calafia, reina de las Amazonas (que se enamora de Esplandián pero termina casada con su primo Talanque, hijo extramatrimonial de Galaor y Julianda).

Como supongo que os ha pasado como a mí, y es que no me he enterado de nada, continúo con lo nuestro.


Veréis, esta región, alcanzó notoriedad cuando los conquistadores españoles le impusieron este nombre a lo que hoy es una vasta región de México y los Estados Unidos.

En 1542 Juan Rodríguez Cabrillo fue comisionado por Pedro de Alvarado y apoyado por D. Antonio de Mendoza y Pacheco primer virrey de la Nueva España (México), para explorar el Pacífico Norte. La península de Baja California y el golfo de California o mar de Cortés habían sido descubiertos rtecientemente por europeos y explorados por Francisco de Ulloa, Fernando de Alarcón y Domingo del Castillo, con esos viajes se había demostrado que la península de Baja California no era una isla, sino que estaba unida a tierra firme y rodeada de agua por un golfo (de California) y la Mar del Sur (Océano Pacífico). Esto sí es verdad histórica

Así que centrándonos en la palabra “california”, es una palabra verdaderamente agradable al oído, casi musical y fácil de pronunciar, con características muy particulares, si se la compara con los nombres del resto de los estados mexicanos.


Mapa del occidente de la Nueva España del padre Kino de 1685 en el que la Baja California aparece todavía como una isla

Una versión dice que en 1536, cuando llegó Hernán Cortes a esta parte del mundo, que en un principio creyeron era una isla (Baja California), los españoles opinaron, debido a las altas temperaturas que encontraron, que la tierra era “caliente como un horno” o “calida formax” (cálida =caliente y formax = horno), como la llamaron los misioneros, quienes dominaban ampliamente el latín. Los soldados como no podían, o no sabían pronunciar, por no estar en su léxico, este tipo de terminales (como podía ser la terminación “atl” (en palabras de la lengua náhuatl como xocolatl = chocolate), terminaron cambiándola, de forma que por evolución lingüística, pasaron de “calida formax”, a “California”.

Fernando Suárez Cué

 

 
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